RIF.: J-29388664-3
ACTUALIDAD
El Tren del Vino en Chile
El vino chileno es mundialmente famoso. Para dar a conocer su proceso de elaboración e impulsar el turismo en los alrededores de Santiago, se ha aprovechado un antiguo ramal ferroviario, por el que circula un tren turístico que combina visitas a bodegas y degustación de los vinos de la región.
Recomendar Imprimir

El vino chileno es mundialmente famoso. Para dar a conocer su proceso de elaboración e impulsar el turismo en los alrededores de Santiago, se ha aprovechado un antiguo ramal ferroviario, por el que circula un tren turístico que combina visitas a bodegas y degustación de los vinos de la región.
El Valle de Colchagua se encuentra en la región chilena del Centro, a unos 140 km al sur de Santiago de Chile. Colchagua significa en lengua indígena “valle de pequeñas lagunas” y fue uno de los asentamientos más importantes de la cultura indígena Mapuche y, posteriormente, el extremo sur del gran imperio Inca. 
Este valle de clima mediterráneo es una de las regiones más fértiles del país y la más importante en producción de vino: las principales bodegas chilenas (Bisquertt, Silva, Lapostolle, Viu Manent…) están diseminadas a lo largo del valle, entre inmensos viñedos, salpicados de vez en cuando de algunos bosques y de olivares. Las ciudades más importantes son: San Fernando, Santa Cruz y Pichilemú, uno de los centros turísticos veraniegos más importantes del país.
Para dar a conocer las principales características del proceso de elaboración de los vinos chilenos e impulsar el turismo de la región, las principales bodegas del valle de Colchagua se unieron en 1997 para desarrollar el proyecto denominado "Ruta del Vino del Valle de Colchagua", que incluye visitas a las bodegas, excursiones en carruajes y caballos, etc. En 1999, pusieron en marcha un interesante proyecto que consistía en sobrevolar en avioneta diversos viñedos de la región, con salida desde Santiago o desde el aeródromo de Tobalaba, en San Fernando, combinado con un tour terrestre en autocar por varias bodegas.
En el año 2000, se pensó aprovechar parte del antiguo ramal ferroviario que iba de San Fernando a Santa Cruz y Pichilemú, clausurado en 1989, para poner en marcha un tren turístico con un marcado carácter de turismo enológico. Para poner en marcha este ambicioso proyecto, nació en 2001 la corporación “Tren del Vino”, formada por la Fundación Cardoen, la Asociación Chilena de Conservación del Patrimonio Ferroviario (ACCPF), la Empresa de Ferrocarriles del Estado (EFE), catorce bodegas de Colchagua, los municipios de San Fernando, Placilla, Nancagua, Santa Cruz, Palmilla y Peralillo, el Gobierno Regional, y el Servicio Nacional de Turismo de Chile. Pero faltaba algo muy importante: la locomotora y los vagones que iban a formar el Tren del Vino. La encargada fue la ACCPF, que, desde el primer momento, pensó en la rehabilitación de una locomotora de vapor y varios coches de madera de época. En el parque de material móvil de la ACCPF ya había varios coches de madera de la empresa alemana Linke Hofmann, de 1923, con capacidad para 80 viajeros, que, con algunos retoques, podrían estar ya en estado de marcha. Además, se rehabilitó un espléndido coche restaurante, también de Linke Hofmann, de 1931, cambiando algunos detalles exteriores para hacerlo lo más parecido a los otros tres coches. 
Para la locomotora había varias posibilidades dentro del material motor de la ACCPF, pero al final se eligió una del tipo 57, con número de EFE 607. Forma parte de una de las locomotoras más características de la época del vapor en Chile, fabricadas en el propio país, con licencia North British, por la Sociedad de Maestranzas y Galvanizaciones de Viña del Mar, desde 1912 hasta 1920. En este caso, la 607 fue construida en 1913, y estuvo en servicio hasta finales de los años setenta en la zona de Temuco, encabezando pequeños trenes de mercancías.
En abril de 2004, después de un período de pruebas, se inauguró finalmente el turístico “Tren del Vino”, entre las estaciones de San Fernando y la de Peralillo, en un tramo rehabilitado de casi 50 km. Las salidas se programan todos los sábados del año, excepto en los meses de invierno (julio y agosto) en los que hay salidas sólo dos sábados cada mes.

Vino tinto

El “Tren del Vino” es una de las excursiones más populares y solicitadas actualmente por los turistas en Santiago de Chile. El programa turístico del Tren del Vino incluye cinco variedades, según los servicios y visitas que incluyen: Vino Tinto, Vino Blanco, Vino Rosé y Premium (éste último, haciendo noche en Santa Cruz). El más solicitado es el primero, por su buena relación calidad-precio y, sobre todo, porque permite realizarlo en un solo día desde Santiago, realizando el máximo número de visitas. Como novedad, desde enero se ofrece un nuevo programa, el Express, llamado así porque suprime algunas visitas para llegar antes a Santiago.
Aunque se puede llegar en tren desde Santiago a San Fernando, lo más cómodo es utilizar el autobús de la organización que sale de la capital chilena a las 8.30 h y llega a la estación de San Fernando hacia las 10 h, con tiempo suficiente para visitar la remodelada terminal, de estilo inglés, y sacar buenas fotos de la puesta a punto del tren, preguntando todo lo que uno quiera a los amables maquinistas, siempre dispuestos a satisfacer la curiosidad de los aficionados al ferrocarril. También se puede aprovechar para ver diverso material ferroviario en servicio de EFE y de Metrotrén, el servicio regional de cercanías que une San Fernando con Santiago: de hecho, las unidades más comunes de los convoyes de Metrotrén son UT 440 adquiridas de segunda mano a Renfe hace algunos años. 
El plan de viaje consiste en realizar el trayecto hasta la estación de Peralillo, a unos 50 km de San Fernando, para luego retroceder unos kilómetros hasta la estación de Santa Cruz, donde termina el recorrido en tren del programa turístico, con una duración de unos 90 minutos. Está previsto que dentro de un tiempo se llegué hasta el final del ramal, la localidad litoral de Pichilemú, con lo que el atractivo del Tren del Vino aumentará todavía más, si cabe.

El viaje

A las 10.30 h, sale puntualmente el convoy de la estación de San Fernando, formado por la locomotora y los cuatro vagones restaurados primorosamente, al frente de los cuales hay un guía que va explicando la historia del ferrocarril en Chile, de las bodegas, las principales localidades, etc. Para los apasionados del ferrocarril, es recomendable viajar en el primer vagón, desde donde se tiene una vista inmejorable del ténder y la cabina de la locomotora, en el que los maquinistas se afanan en mantener la presión de la caldera.
Mientras se disfruta de un paisaje de viñedos, frutales y eucaliptos a la deliciosa velocidad de 40 km/h, casi siempre cerca del río Tinguririca, se van degustando diversos vinos en el tren, acompañado de queso y frutos secos, además de las famosas “empanadas de pino”, muy típicas de la región. Al final del trayecto, un cantante local interpreta temas típicos del folklore del valle, que son normalmente coreados por unos viajeros que ya han “catado” varios vinos de la región.
Tampoco se pueden perder de vista varias de las estaciones por las que el tren pasa sin parar, como las de Manantiales, Nancagua o Placilla, construidas en los años setenta del siglo XIX, y que en poco tiempo van a ser restauradas. La primera parada es la estación de Peralillo, donde la locomotora se coloca en cola para reiniciar el viaje de vuelta, con el ténder por delante. Al poco tiempo (más o menos a las 11.30 h) se llega de nuevo a la remodelada estación de Santa Cruz, donde finaliza el recorrido ferroviario con una recepción de autoridades locales y diversos conjuntos folklóricos que amenizan la llegada. También en una de las salas de la estación se proyecta un breve documental sobre la actividad vitivinícola de la zona.
Hacia las 12.30 h, se informa de la salida de los autobuses para la segunda parte de la excursión, que comienza con una visita a un par de bodegas de la zona: unas veces son Bisquertt y MontGras y otras veces suele ser Viu Manent y Viña Santa Cruz. En todos los casos, guías de las diversas bodegas muestran las instalaciones y los viñedos, explicando muy bien el proceso de elaboración de los diversos vinos, y terminando con una degustación de vino, como es lógico.
Para el almuerzo, hacia las dos de la tarde, hay dos opciones: realizarlo en una de las bodegas que haya tocado visitar ese día o acercarse al hotel Santa Cruz Plaza, un precioso establecimiento de 5 estrellas, con un marcado estilo criollo. Se recomienda la segunda opción, porque, aunque haya que pagar un suplemento, se ofrece una degustación de comida chilena insuperable, amenizada por música en vivo en uno de los salones del hotel.
Después del almuerzo, se visita el interesante Museo de Colchagua, la mayor colección privada del país, y en el que hay prácticamente de todo, especialmente artesanía indígena. La verdad es que hay que visitarlo apresuradamente, porque a las 18 h sale el autobús de vuelta para Santiago: dos horas de viaje que invitan a descansar después de una jornada intensa de vapor, vinos, gastronomía, folklore y tradiciones de este maravilloso lugar del centro de Chile. 

Qué ver

Además de las visitas a las bodegas más importantes de Chile, todas ellas en el valle de Colchagua: Bisquertt (www.bisquerttt.cl), Viu Manent (www.viumanent.cl), Jaques & François Lurton ( www.jflurton.cl ), etc.; es muy interesante una visita a la parte antigua de San Fernando o Santa Cruz. Muchas de las bodegas ofrecen degustaciones gastronómicas y paseos en carruajes por los viñedos. También es interesante visitar la Hacienda “Los Ligures”, un complejo turístico colonial del siglo XVIII, aunque hay que destacar que el precio de la visita es bastante alto.
-Incluido en todos los programas turísticos del Tren del Vino, está el interesante Museo de Colchagua (www.museocolchagua.cl) en Santa Cruz, el mayor museo privado de Chile, con colecciones de maquinaria agrícola, insectos, arqueología indígena, pero, sobre todo con una sección dedicada al ferrocarril muy interesante. El museo abre todo el año, excepto los lunes, de 10.00 h a 18.00 h.
-En los alrededores: La situación del valle de Colchagua, cerca del litoral pacífico y de Los Andes, hace que haya muchos lugares interesantes y variados a menos de 100 km. En la zona litoral, destacan las playas de Pichilemú y Lipimávida, y en la zona cercana a Los Andes, las Termas de Panimávida y las del Flaco.
Una visita interesante es al poblado minero de Sewell, a unos 80 km de San Fernando, en dirección a Los Andes, declarado Patrimonio de la Humanidad de la Unesco, en 2006.
En Santiago, es aconsejable la visita el espléndido Museo Ferroviario de Quinta Normal, con locomotoras del siglo XIX, recreación de instalaciones ferroviarias de estilo inglés, etc.

Gastronomía

Además de los vinos de la región, los más renombrados del país, no se pueden dejar de probar las famosas “empanadas de pino”, típicas de la región central (empanadas de carne, cebolla, huevo y aceitunas). También son típicos los cocidos de congrio o de marisco, así como las “humitas” chilenas (tortitas de maíz con un poco de aceite de oliva).
 
Publicado en www.vialibre-ffe.com el 08-01-2008


ULTIMOS ATíCULOS
Copyright 2009 © Imalbeca Derechos Reservados.